Finalidad de la escuela
¿Cuál es la finalidad de la escuela?
Escuela en casa durante la cuarentena.
La situación actual que se vive en el mundo entero a causa de la Pandemia del Coronavirus, nos ha hecho replantear diversos temas para resignificarlos, valorarlos y enmendarlos o simplemente desecharlos. Nos hemos dado cuenta que hay paradigmas que se han roto como el hecho de que desde casa no se pueda ser productivo, que se necesite un gimnasio para ejercitarse o que se tenga que tomar un curso en un edificio escolar para aprender algo; hemos reflexionado que como sociedad estamos inmersos en un sistema que dábamos por hecho y que no podría cambiar tan fácilmente; notamos que el contacto con las demás personas nos es necesario casi como algo vital y ello nos ha permitido recordar que somos seres sociales; hemos visto a la naturaleza tomar su forma original casi de manera inmedita en nuestra ausencia lo que nos ha recordado nuestra fragilidad como especie; a ello se suma la visibilización de nuestra soberbia y egoismo como especie humana que nos dice a gritos que somos parte de y no dueños del mundo.
No obstante, podemos ver este asunto como una gran calamidad y generar en nosotros y los nuestros sentimientos de angustia, estrés, incertudumbre o bien decidir que este proceso de crisis es una oportunidad para reflexionar acerca de nuestro propósito, como padres, hijos, pareja, profesionales o ciudadanos y generar un cambio desde nuestro contexto, lo anterior no sólo aplica a quien ha decidido quedarse en casa, sino también quienes tienen la necesidad de salir e inevitablemente se dan cuenta de una dinámica del mundo distinta a la que estábamos acostumbrados.
Como educador, me viene a la cabeza un sinnúmero de reflexiones acerca de mi labor y la misión de la escuela; siempre he creido que la escuela debe tener una tarea no sólo de educar dentro de sus aulas, sino el compromiso social de generar y motivar un impacto en el entorno donde se encuentra, transformarlo y hacerle notar al mundo que nos rodea que ahí estamos, que ahí se forman personas para un futuro, un futuro que todos deseamos que sea mejor, y que ese proceso de formación se debe ver reflejado en las condiciones de convicencia y los valores que tenemos como comunidad escolar, desde profesores comprometidos, alumnos responsables y motivados por sus principios familiares, padres de familia respetuosos y proactivos hasta autoridades escolares con convicción de impulsar a todos los anteriores.
También creo que el impacto de la escuela debe hacerse notar en el plantel y sus afueras, salones que se sientan y se vean como espacios abiertos a la creatividad, instalaciones dignas que reflejen el esfuerzo de una comunidad interesada en el bienestar de quienes de ella se benefician, espacios verdes que fomenten la conciencia ecológica, y por supuesto una labor social en los alrededores de la escuela que sea ejemplo de participación ciudadana como adopción de jardineras, limpieza de espacios públicos o actividades que inculquen en nuestros alumnos el respeto y compasión por el otro, ayudando, donando, beneficiando...
Hoy, como profesor, veo con agrado que la participación y el compromiso de padres y alumnos se ha puesto en evidencia clara al colaborar, sin chistar, en la formación continua desde sus casas, de mantener las puertas abiertas de la escuela de manera virtual, aprendiendo o reaprendiendo no sólo los conocimientos de los libros de texto, sino el uso, casi forzado, de recursos virtuales y tecnológicos antes ajenos a la realidad escolar. Hoy, de manera repentina y brusca, se han lanzado a un nuevo proceso de aprendizaje que nos muestra que somos parte de la Revolución Tecnológica, notamos que estamos participando en un cambio sin precedentes de la vida como la conocemos.
La crisis que vivimos hoy en día, para muchos, representa una oportunidad de soñar un mundo mejor, más armonioso y consciente, más resiliente y más humano, es por ello que espero que las lecciones sean aprendidas y aplicadas, y no me refiero a las lecciones académicas, sino a las lecciones de vida que todos estamos vivenciando, que al volver a las aulas de la escuela no sólo sean los alumnos y los maestros que interactúen ahí dentro como siempre, sino los padres y la comunidad completa se involucren para crear espacios sanos, creativos, seguros y más didácticos, convencidos que la educación es, en gran parte, la vía para construir un mundo más fortalecido y justo.
Recordemos que la etimología de la palabra crisis refiere a un cambio profundo, por tanto es necesario entender este cambio no como algo que le ocurrió al mundo, sino algo que nos ocurrió a nosotros, y que ese cambio ha de verse reflejado en todos los aspectos de nuestra vida, y entre ellos la escuela, para entender y perfeccionar su misión con el mundo y para con nosotros.
Profesor Gustavo Barrón Delabra
También creo que el impacto de la escuela debe hacerse notar en el plantel y sus afueras, salones que se sientan y se vean como espacios abiertos a la creatividad, instalaciones dignas que reflejen el esfuerzo de una comunidad interesada en el bienestar de quienes de ella se benefician, espacios verdes que fomenten la conciencia ecológica, y por supuesto una labor social en los alrededores de la escuela que sea ejemplo de participación ciudadana como adopción de jardineras, limpieza de espacios públicos o actividades que inculquen en nuestros alumnos el respeto y compasión por el otro, ayudando, donando, beneficiando...
Hoy, como profesor, veo con agrado que la participación y el compromiso de padres y alumnos se ha puesto en evidencia clara al colaborar, sin chistar, en la formación continua desde sus casas, de mantener las puertas abiertas de la escuela de manera virtual, aprendiendo o reaprendiendo no sólo los conocimientos de los libros de texto, sino el uso, casi forzado, de recursos virtuales y tecnológicos antes ajenos a la realidad escolar. Hoy, de manera repentina y brusca, se han lanzado a un nuevo proceso de aprendizaje que nos muestra que somos parte de la Revolución Tecnológica, notamos que estamos participando en un cambio sin precedentes de la vida como la conocemos.
La crisis que vivimos hoy en día, para muchos, representa una oportunidad de soñar un mundo mejor, más armonioso y consciente, más resiliente y más humano, es por ello que espero que las lecciones sean aprendidas y aplicadas, y no me refiero a las lecciones académicas, sino a las lecciones de vida que todos estamos vivenciando, que al volver a las aulas de la escuela no sólo sean los alumnos y los maestros que interactúen ahí dentro como siempre, sino los padres y la comunidad completa se involucren para crear espacios sanos, creativos, seguros y más didácticos, convencidos que la educación es, en gran parte, la vía para construir un mundo más fortalecido y justo.
Recordemos que la etimología de la palabra crisis refiere a un cambio profundo, por tanto es necesario entender este cambio no como algo que le ocurrió al mundo, sino algo que nos ocurrió a nosotros, y que ese cambio ha de verse reflejado en todos los aspectos de nuestra vida, y entre ellos la escuela, para entender y perfeccionar su misión con el mundo y para con nosotros.
Profesor Gustavo Barrón Delabra





Perfecto, más esplicito no podría ser, ojalá la mayoría entienda la situación y el que es el momento oportuno de conocerse y conocer a los de su alrededor, muchas felicidades es un escrito magnánimo
ResponderEliminarEs grande esta reflexión que estamos viviendo, hay que apreciar todo el entorno que nos rodea y a la vida hay que darle un gran valor como también a la naturaleza.
ResponderEliminarMe pareció una lectura muy interesante y reflexiva. Estoy de acuerdo con que el COVID-19 nos ha hecho pensar cosas diferentes como ¿qué pasará? Me pareció motivadora, alentadora para ser mejor persona, para seguir adelante retomando medidas de higiene que habían disminuido, emcontrando el valor social que habia desaparecido. Abril.
ResponderEliminarMi querido profesor Gus, siempre he pensado que los grandes cambios vienen acompañados de fuertes sacudidas que nos llevan, no al fin del mundo sino al inicio de uno nuevo... Y como bien lo dijo usted, nos recuerda éste que no debemos estar en contra de él sino con él. Me da un enorme gusto que aún existan profesores que inculcan valores y el amor y respeto por nuestra Madre Tierra y los seres vivos que habitamos en él, exhaltando el respeto que debemos tener por las plantas y animales que nos permiten la vida, además de que (citando a Gandhi) "la grandeza de una nación y su progreso moral puede ser juzgada por la forma en que trata a sus animales". Gracias, gracias, gracias!!
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